RADIO PIRENAICA / MACUTO

RADIO ESPAÑA INDEPENDIENTE Estación Pirenaica – "Aquí, Radio España Independiente; estación pirenaica, la única emisora española sin censura de Franco... transmitiendo por la onda...". Así se llamaba una radio clandestina que funcionó desde el 22 de julio de 1941. Se despidió el 14 de julio de 1977, emitiendo desde Madrid la sesión inaugural de las Cortes y con estas palabras: "Si nuestra labor ha servido en algo para la reconquista de la democracia, damos por bien empleado el esfuerzo".

RADIO MACUTO

Cando a información provén de rumores e bolos. É interesada ou non está totalmente contrastada, dise que procede de Radio Macuto e por extensión tamén da Pirenaica. Hai que ter en conta que unha boa parte das informacións, -interesadas ou non-, proceden en principio dunha filtración, rumor ou run-run que vai progresivamente avanzando ou é desmentido con contumacia, non sempre veraz. Radio Macuto funciona, sobre todo, cando falta información e entón fanse hipóteses e elucubracións. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ... ¿Qué din os rumorosos ...,

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domingo, 4 de noviembre de 2007

Seis calles y una plaza - Visita a Redes, en la ría de Ares

Seis calles y una plaza
Visita a Redes, en la ría de Ares


Un coqueto pueblo marinero cuyas casas tocan el agua y donde los marineros aparcaban sus barcas prácticamente a la puerta de sus hogares.

"En Ares non te pares, en Caamouco para pouco, en Redes non te quedes".

La malévola cantinela popular no le hace justicia a este coqueto rinconcito de la coruñesa ría de Ares, a un paso ya de Ferrol. Y mucho menos en el caso de Redes, pueblo marinero y diminuto como los que ya casi no quedan, abrazado a un mar calmo y parsimonioso que apenas recuerda al fiero Atlántico de unas pocas millas más hacia el oeste.

Redes son media docena de calles. Y no es un decir. Las hemos contabilizado y disponemos de sus nombres.
Se llaman Arriba, Medio, Abaixo, Nova y Ribeira, abrazadas todas ellas por la carreterita general, rebautizada como avenida de Gaspar Rodríguez en honor del que fuera primer alcalde del entonces Ayuntamiento de Caamouco.
También cuenta con una plaza, la del Pedregal, que se asoma al puerto y anima a disfrutar de un refrigerio en A Pousada do Mariñeiro mientras se constata la quietud de la tarde perezosa.

Pero lo verdaderamente asombroso es esa estrecha camaradería entre las olas y las casonas, construidas con salida al mar. Erigido en un tiempo en que no se conocían ni la Ley de Costas ni menos aún ese instinto depredador de los nuevos urbanicidas, el pueblo quiso dotarse de acceso directo al que era el principal de sus aliados. Y así, los marineros pudieron durante años faenar y aparcar luego sus embarcaciones, literalmente, a las puertas de casa.

Un paseo por la cuestecilla de la Rúa Nova resulta revelador. Columpios que van a dar al mar, escalinatas que se sumergen en las aguas, hórreos y barquichuelas compartiendo idéntico campo visual. Toda una rareza. Esas moradas no son ostentosas, ni mucho menos, pero sí diáfanas, pizpiretas y bien cuidadas. Sobre todo las balconadas, tan presumidas ellas. La caminata hasta el club de remo es breve, pero agradecida. Y luego, siempre se pueden seguir los caminos rurales (sin señalizar, faltaría más) hasta la cercana playa de Sabadelle, una calita plácida y recóndita que mira ya en dirección a Ares.

Redes también tiene playa propia, aunque la chavalería local acostumbra a chapotear en el mismo puerto, manso como es y limpio como está. Pero si queremos un poco de arena bajo los pies, la Rúa da Ribeira desemboca en la playa de Area Morta, desde la que se contempla toda la insólita hilera de casas anfibias, volcadas sobre el agua y mecidas por las mareas. Cierto es que el arenal no da para mucho, porque la crecida del mar casi lo devora por completo, pero la panorámica compensa.

Caminos angostos
Desde Area Morta, lo mejor es adentrarnos por el bosque que se extiende, espeso y frondoso, por toda la margen norte de la ría. Los caminos son angostos y carentes de indicación. Pero no hay pérdida: dejando el mar siempre a mano derecha, es posible bordear unos cinco kilómetros de costa y desembocar en la playa de A Magdalena, ya en el concello de Cabanas. Entremedias tenemos ocasión de descubrir Limodre, parroquia peculiar y minúscula que en agosto alberga un festival de rock alternativo de los que hacen afición.
O la desembocadura del pequeño río Castro, junto a la playita de Chamoso, donde se conservan los restos de un molino de mareas.
Eso sí, en Redes no disponen de infraestructura hotelera, por lo que pernoctar allí resulta poco factible (a menos que se le dé muy bien eso de hacer amigos). Pero tanto Ares como Cabanas están a tiro de piedra y allí tienen de todo.

GUÍA PRÁCTICA
Cómo llegar
- La ruta más sencilla parte de Cabanas, municipio al que se accede por la N-651 o la AP-9. Desde allí, la comarcal LC-124 conduce a Limodre y a Redes. Y desde Redes, la CP-0401 desemboca en Ares.
Dormir
- Casa Rural A Queira ( 981 47 11 55 ). Cervás. Habitación doble, 70 euros.
- Hotel Villa de Ares ( 981 44 82 74 ). Ares. La habitación doble, 38 euros.
Comer
- Muiño ( 981 43 21 85 ). En Trigo. A un paso de la desembocadura del río Castro. Alrededor de 30 euros.
- Cantina do Atallo ( 658 63 31 43 ). En el casco viejo de Cabanas, mirando a la ría. Unos 25 euros.
- Mesón As Mirandas ( 630 87 84 38 ). Rúa Real de Ares. Unos 15 euros.
Información
- www.concellodeares.com.
- http://www.caamouco.net/.

FERNANDO NEIRA 03/11/2007 - EL PAÍS

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